Diego Ares

"Sebastián de Albero (1722 - 1756). Obras para clavicordio"

 

 

INTÉRPRETES:

  • Diego Ares clavecín

 

INFORMACIÓN:

  • Fecha:  18 de septiembre de 2022

  • Hora: 20:30 h

  • Lugar: Ateneo de Madrid

               Calle del Prado, 21.

               28014-Madrid

               Ubicación

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Programa

SEBASTIAN DE ALBERO

(1722-1756)

Obras Para Clavicordio

 

 

Obras en Re

Recercata Prima

Fuga Prima               Allegro

Sonata Prima            Allegro

 

Obras en La

Recercata Seconda

Fuga Seconda           Andante

Sonata Seconda        Allegro

 

Obras en Si b

Recercata Terzza

Fuga Terzza              Allegro

Sonata Terzza           Andante

 

Obras en Sol

Recercata Quarta

Fuga Quarta              Allegro

Sonata Quarta           Allegro

 

Obras en Do

Recercata Quinta

Fuga Quinta              Andante

Sonata Quinta           Allegro

 

Obras en Mi

Recercata Sesta

Fuga Sesta                 Andante

Sonata Sesta                 Andante

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REFLEXIONES EN EL TRICENTENARIO DE ALBERO

 

Sebastián de Albero cumpliría este año la venerable edad de 300 años, un hombre que apenas superó los 33. Ya sé que las efemérides son pretextos para poner momentáneamente el foco de atención sobre un personaje importante, o sobre una figura cuya importancia pasa, como en tantas ocasiones, injustamente desapercibida o silenciada.

 

No puede decirse que el nombre de Albero sea desconocido por el público erudito, aunque dudo que sean muchas las personas que me puedan canturrear algún sujeto de sus fugas, o que sean capaces de reconocer algunas de sus sonatas.

 

Tras un año Beethoven ensombrecido inevitablemente por una pandemia, temí que este año Albero fuese ensombrecido también, no ya por lo inevitable, sino por el desinterés general. Así resolví en grabar su obra (que saldrá bajo el sello Ibs en un futuro no muy lejano) y en animar a directores de festivales incluir la música de Albero en su programación.

 

Que Sebastián de Albero sea poco conocido puede deberse, en gran parte, a la brevedad de su vida, que sólo le permitió dejar para la posteridad dos grandes obras (un ciclo de 30 sonatas, y un ciclo de seis obras compuestas de tres movimientos). Pero sospecho que haya otra razón que acaso sea más grave que la anterior: que la producción de Albero sea exclusivamente clavecinista. ¿Es acaso análoga la impopularidad de Albero con la impopularidad del clavicémbalo? No sigo con estas consideraciones por no imprimir a estas líneas la amargura que estos pensamientos me ocasiona. Volvamos a Albero y a su arte.

 

Sebastián de Albero y Añanos nació en la villa del Roncal, en Navarra, en 1722. De una familia aristocrática cuya ascendencia podría remontarse fácilmente a los tiempos del Cid Campeador, Albero debió mostrar prodigiosas aptitudes para la música desde la más tierna edad. En 1746 fue nombrado primer organista de la Capilla Real en Madrid. En esta ciudad coincidió con figuras legendarias como Domenico Scarlatti y Farinelli, y otras hoy menos conocidas pero de no menos importancia como José de Nebra y José de Elías. Todos estos músicos representaban la transición de un lenguaje antiguo a uno moderno e italianizante. El lenguaje modal fue perdiendo peso, y el mundo de las tonalidades eclosiona como un jardín primaveral. Las modulaciones que previamente habían sido funcionales, se revelan como técnicas de culto, cobrando un valor propio, ya no son meros puentes para pasar de un tono a otro, sino que pueden albergar expresión intrínseca.

 

La obra de Albero refleja la nueva luz con la que se ilumina el panorama musical. No trata la tradición polifónica con desdén, sino que se sirve de un nuevo lenguaje para infundirle un renovado dinamismo, imprimiendo a sus fugas una personalidad casi teatral. ¿Teatro? ¡Naturalmente!, y por consiguiente: ópera. Albero, como organista primero de la corte, participaba en las fastuosas producciones operísticas organizadas por Farinelli. Esto le obligó a ser un experto acompañante de recitativos. En ellos era costumbre enriquecer las armonías con notas disonantes que, colocadas adecuadamente, causaban un efecto admirable y de extraordinaria belleza. Estas notas, conocidas como acciaccature y mordenti, eran el sello de calidad del buen acompañante. En sus recercatas, Albero da muestra de su absoluto dominio de este exquisito arte. Por el nombre, recercatas, muchos estudiosos han pretendido relacionar estas obras con las de mi tocayo renacentista Diego de Ortiz. Pero este término, en la tradición scarlattiana, era sinónimo de preludio. Si deseásemos encontrar algo comparable a estas recercatas deberíamos considerar los recitativos el modelo del que estas obras toman inspiración. 

 

Las sonatas de Albero son alegres ventanas que nos invitan a asomarnos a las calles de Madrid convirtiéndonos en espectadores de las escenas más alegres y encantadoras. Ritmos altaneros se suceden entre cantos de infinita ternura. Los decorados cambian con rapidez vertiginosa, la sonata parece una ópera concentrada en unos fugaces minutos.

 

¿Qué nos hubiera deparado el arte de este joven navarro si la muerte no hubiera truncado su vida a una tan tierna edad? ¿Y qué hubiese sido de la memoria de un Scarlatti o de un Soler si la muerte hubiera sido tan despiadada con ellos como lo fue con Albero? La obra de Albero, llena de frescura, mantiene a su creador en un estado de eterna juventud. Escuchándola sentimos la presencia de un audaz y soñador virtuoso, dispuesto a dominar las extravagancias más insólitas con pasmosa discreción, como si de un confiado aprendiz de brujo se tratase.

 

Diego Ares

19 de Abril 2022

Diego Ares

Diego Ares (Vigo, 1983) estudió piano con Aleksandras Jurgelionis y Aldona Dvarionaitė. Con 14 años, guiado por Pilar Cancio, comenzó a familiarizarse con el clave. A los 18 años se trasladó a Holanda para seguir su formación en el Conservatorio Real de la Haya y para estudiar con Richard Egarr en Ámsterdam. Entre 2004 y 2010 estudió en la Schola Cantorum Basiliensis (Suiza). Perfeccionó su técnica con las clavicembalistas Carmen Schibli (discípula de Eta Harich-Schneider) y Genoveva Gálvez.

Diego Ares ha ofrecido recitales en Europa, Japón y Canadá. Como solista ha tocado con la Orquesta de Cámara de Ginebra, la Orquesta Sinfónica de Bretaña, la Orquesta Ciudad de Granada, la orquesta de la Sociedad Bach de Holanda, etc… Colabora también con músicos como los clavicembalistas Richard Egarr e Ignacio Prego, la violinista Rachel Podger, el flautista Maurice Steger y la violagambista Margaux Blanchard.

Ha realizado grabaciones para Columna Música, Pan Classics, harmonia mundi, Ibs-Classical y para el proyecto “All of Bach”. Sus grabaciones han sido acogidas con el entusiasmo de la crítica especializada (“Excepcional” de Scherzo, “Diapason d’or”, “Maestro” de Pianiste, “Preis der Deutsche Schallplattenkiritk”, etc.).

Ha sido profesor de clave, fortepiano y bajo continuo en el Conservatorio Superior de Trossingen (Alemania), en la academia de verano de Gstaad (Suiza), y en el Conservatorio de Ginebra.

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